Los productores trigueros de la zona de influencia de Bahía Blanca enfrentarán una reducción de sus áreas de cultivo en la próxima campaña agrícola. Las estimaciones indican una caída aproximada del 7% en la cantidad de hectáreas dedicadas al trigo durante el ciclo 2026/27, regresando hacia números comparables con el ciclo inmediato anterior.
La región sudoeste y oeste bonaerense, sumada a la zona noreste pampeana, concentra gran parte de la producción nacional de cereales de fina. Para el próximo período, se espera que la superficie total con cultivos de este tipo alcance 2,16 millones de hectáreas, implicando una pérdida de 180.000 hectáreas respecto al año en curso.
Dentro de esa extensión, el trigo mantendría la mayor proporción de asignación territorial, abarcando el 64% del área sembrada. Los cereales secundarios completarían el cuadro ocupando el 36% restante de la superficie destinada a cultivos de fina.
Esta contracción equivaldría a aproximadamente 1,39 millones de hectáreas únicamente para trigo. La cifra resulta relevante considerando que representa la tendencia esperada para los próximos meses en esa región productiva estratégica.
El panorama refleja una realidad que preocupa a quienes dependen de la producción triguera. Las causas de la reducción resultan complejas: desde variables climáticas hasta presiones de mercado y rentabilidad económica de las explotaciones.
Analistas especializados en agricultura consideran que esta proyección se alinea con los resultados del ciclo 2024/25, sugiriendo cierta meseta en los números de siembra. Aun así, cualquier contracción representa desafíos para productores y para la cadena comercial que depende de esos volúmenes.
Imagen: Mila Yapar / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo





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