Distintos sectores de la economía yerbatera presentaron este jueves ante la Cámara de Diputados sus demandas contrapuestas, dejando en evidencia la profunda división que atraviesa la cadena productiva. Los diferentes actores expusieron propuestas irreconciliables sobre cómo debe organizarse institucionalmente el rubro.
Los cultivadores solicitaron que se devuelvan y amplíen las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Desde su perspectiva, un INYM fortalecido sería fundamental para asegurar que los productores primarios cuenten con mecanismos de protección frente a intermediarios y grandes procesadores. Enfatizaron la importancia de contar con herramientas que estabilicen los precios de comercialización en origen.
Los molineros presentaron una argumentación opuesta. Pidieron avanzar hacia la desregulación del sector, considerando que las restricciones normativas actuales generan ineficiencia y debilitan la competitividad internacional de la industria. Desde este sector sostienen que un mercado con menos intervención regulatoria permitiría aumentar la productividad y mejorar los márgenes de ganancia de sus operaciones.
Esta brecha entre productores y procesadores pone de manifiesto un conflicto estructural dentro de la cadena. Mientras los primeros buscan regulación que los proteja, los segundos abogan por libertad de mercado. La sesión en Diputados funcionó como un espacio donde ambas posturas quedaron públicamente expuestas y documentadas.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate permanece en el centro de este debate. Su nivel de intervención actual se cuestiona desde dos ángulos opuestos, lo que sugiere que cualquier decisión legislativa enfrentará resistencia de alguno de los sectores involucrados. La resolución de esta pugna tendrá implicaciones significativas para toda la cadena yerbatera nacional.
Imagen: Mateo Heinze / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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