En Santa Fe, la alarma está encendida. La perspectiva de una crecida del río Paraná ha generado una carrera contra el tiempo en el norte provincial, donde los ganaderos trabajan sin descanso para poner a salvo a sus animales.
Hace varios días que los productores de islas y zonas aledañas están trasladando sus cabezas de ganado hacia la costa y terrenos más seguros. Es un operativo que refleja la urgencia de la situación y el conocimiento que tienen los ganaderos sobre los riesgos que implica una crecida importante del río.
Las cifras dan dimensión al desafío. En el departamento de General Obligado, se producen más de 120.000 cabezas de ganado en las islas y regiones circundantes. Aunque ya se ha avanzado considerablemente en el traslado y una buena parte de los animales está fuera de peligro, aún hay trabajo por completar antes de que el agua suba.
No es un problema aislado. Provincias como Corrientes y Entre Ríos también están ejecutando operativos similares, lo que sugiere que la amenaza del Paraná es regional. La coordinación entre jurisdicciones es un activo valioso en estos momentos.
Los ganaderos santafesinos conocen bien el costo de inacción. Una crecida sin preparativos previos puede significar la pérdida de hacienda, infraestructura y años de inversión. Por eso, el traslado de animales es una prioridad absoluta en la agenda de quienes producen en las islas.
El operativo requiere movilización de recursos: transporte, personal, logística y coordinación con las autoridades locales. Cada decisión es importante, cada traslado cuenta para minimizar el riesgo.
Los productores mantienen vigilia constante sobre el comportamiento del río mientras continúan con los trabajos de salvamento. La carrera no ha terminado.
Imagen: Лев Рогожников / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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