La justicia jujeña sentenció a dos individuos por la caza ilegal de especies protegidas, tras un operativo que permitió el secuestro de armas y restos de los animales.
La protección de la biodiversidad en el norte argentino sumó un capítulo fundamental gracias a una sentencia ejemplar contra la caza furtiva de especies en peligro. Se conoció que condenaron a dos hombres en Jujuy por matar nueve vicunas a escopetazos en la Puna, un acto de barbarie ambiental que movilizó a las comunidades originarias y a los organismos de protección animal. El hecho había sido descubierto durante un patrullaje preventivo de la policía rural, donde se interceptó un vehículo con los restos de los animales y el armamento utilizado para la masacre. La vicuña es un animal protegido por leyes nacionales e internacionales debido al valor de su fibra y su rol crucial en el ecosistema andino. El tribunal consideró que existió un desprecio manifiesto por las normas de conservación y un daño irreparable al patrimonio natural de la provincia. Además de las penas de prisión, los responsables deberán afrontar multas económicas millonarias destinadas a programas de repoblación y vigilancia en la zona de reserva. Las organizaciones ambientales celebraron la celeridad del proceso, destacando que este tipo de fallos actúa como un fuerte desincentivo para las mafias del tráfico de pieles. La comunidad local manifestó su dolor, ya que la vicuña es un símbolo cultural sagrado para los habitantes de las altas cumbres. Se han reforzado los puestos de control en las rutas puneñas para evitar que nuevos cazadores ingresen a los sectores más remotos. El material secuestrado, incluyendo las armas y municiones, fue decomisado de forma definitiva por el Estado provincial. Este caso sienta un precedente vital para la jurisprudencia ambiental en toda la región del NOA.





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