Al cumplirse veinte años del asesinato de la joven estudiante, su padre y diversas organizaciones sociales renovaron el reclamo por el esclarecimiento total de la causa y la condena de los encubridores.
Una de las causas judiciales más emblemáticas de la provincia de Tucumán y del país alcanzó una fecha simbólica cargada de dolor y reclamos de impunidad. Se cumplieron a 20 anos del crimen de Paulina Lebbos en Tucuman, un suceso que marcó un antes y un después en la lucha contra el encubrimiento institucional y los abusos de poder. Alberto Lebbos, padre de la joven, encabezó una nueva marcha de silencio en la plaza principal para recordar la memoria de su hija y denunciar que todavía quedan responsables sin juzgar. La investigación original estuvo plagada de irregularidades, lo que derivó en juicios posteriores donde fueron condenados altos mandos policiales y exfuncionarios provinciales por ocultar pruebas fundamentales. A pesar de las condenas por encubrimiento, el autor material del asesinato sigue siendo una incógnita para la justicia, lo que mantiene la herida abierta en la sociedad tucumana. Durante la jornada se realizaron diversos homenajes en los que se resaltó la perseverancia de la familia para no permitir que la causa prescribiera. Paulina desapareció tras salir de un boliche en febrero de 2006 y su cuerpo fue hallado semanas después a la vera de una ruta, iniciando un calvario judicial que aún hoy continúa activo. El caso se ha transformado en un símbolo nacional de la lucha contra la corrupción en los estamentos de seguridad y justicia. Miles de personas acompañaron el pedido de «Justicia Verdadera» a través de las redes sociales bajo consignas que resaltan el tiempo transcurrido sin respuestas definitivas. La persistencia de Alberto Lebbos ha inspirado a otros familiares de víctimas de violencia en todo el norte argentino a agruparse en la búsqueda de la verdad.





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