Los operativos de asistencia se multiplican en las zonas anegadas mientras las autoridades informan sobre el cierre temporal de las rutas que conectan con los países limítrofes.
El temporal persistente que azota a la región ha generado una crisis ambiental y social que no da tregua a los habitantes de las zonas ribereñas. Se informó de manera oficial que continúa la alerta por crecidas en Salta, debido a que el caudal de los ríos Pilcomayo y Bermejo ha superado los niveles de seguridad históricos. Según el relevamiento de Defensa Civil, actualmente hay 300 familias afectadas que debieron ser evacuadas o que permanecen aisladas por el avance del agua sobre sus campos y viviendas. Además de la emergencia humanitaria, se reportó un paso fronterizo colapsado, lo que impide el tránsito de mercaderías y turistas hacia Bolivia, generando largas filas de transportes de carga. Los equipos de rescate trabajan con botes y helicópteros para distribuir alimentos y medicamentos en los parajes donde los caminos rurales desaparecieron bajo el lodo. El gobierno provincial ha solicitado el apoyo del ejército nacional para reforzar los centros de evacuación y colaborar en las tareas de saneamiento. Los meteorólogos advierten que la inestabilidad climática continuará durante todo el fin de semana, lo que podría agravar aún más la saturación de los suelos. Los vecinos de las localidades más castigadas expresaron su preocupación por la pérdida de sus animales y herramientas de trabajo en este inicio de año marcado por el exceso hídrico.






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